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Publicaciones

Titulo: LAS CASAS DEL SOL
Editorial: División de occidente de Lagoven
Fecha: Maracaibo. 1986.
Autor: Carmelo Raydan
El presente trabajo consta de dos partes: una investigación monográfica, y una selección de fotografías. El tema de la investigación es el devenir de la vivienda tradicional zuliana, desde sus antecedentes, en las casas de los aborígenes que poblaron los alrededores del Lago de Maracaibo, hasta el primer tercio del presente siglo XX, cuando como consecuencia de una serie de factores se corta este hilo cultural de alrededor de cuatro centurias de evolución. La monografía de halla dividida en ocho capítulos que son: Etapa Precolombina, Período Colonial, Marco de la Independencia, Primera Casa Zuliana, Segunda Casa Zuliana, Tercera Casa Zuliana, Marco Petrolero, y Situación Actual y Perspectivas.

En el punto de la Etapa Precolombina se esbozan rápidamente los tres tipos de construcciones habitacionales indígenas que se dieron en la región y sus características. La Casa Colonial explica las diferentes raíces culturales que se unieron para dar fruto a la vivienda en el Zulia durante los Siglos XVII, XVIII, e inicios del XIX, y analiza sus aspectos de fachada, plantas, y materiales de construcción. El Marco de la Independencia trata someramente sobre los cambios políticos y económicos que la separación de España produjo en Venezuela, y de las consecuencias que a largo plazo esto trajo sobre la vivienda de esta occidental comarca del país. En la Primera Casa Zuliana se explican las características de esta edificación durante los primeros tiempos de la vida republicana, en la mayor parte del Siglo XIX, como consecuencia de los cambios ocurridos sobre la vieja casa colonial. La Segunda y Tercera Casa Zuliana continúa este análisis, ahora en el primer tercio del siglo XX. En el Marco Petrolero se expone como tres hechos que fueron, la prosperidad que ocasionó la explotación del negro aceite de piedra, la muerte de Juan Vicente Gómez, y la expansión económica norteamericana de la segunda postguerra, producen el ocaso de la vivienda tradicional zuliana. Por último, se plantea la Situación Actual y Perspectivas de esta manifestación arquitectónica, única en el mundo, fruto de una serie de aportes culturales que por diversas razones sólo se fusionaron en torno al Lago de Maracaibo, y que al igual que las pirámides de Egipto, las catedrales góticas europeas y los gigantes de la Isla de Pascua, por sólo citar tres ejemplos, son además de herencia directa de los descendientes del pueblo que los creó, patrimonio de toda la humanidad.

Antes de terminar este punto de la monografía es necesario expresar tres ideas. Primero, aunque es obvio, no está además aclarar que este trabajo no agota el tema, es tan solo una investigación de mediana profundidad. Segundo, el presente libro se circunscribe solamente al estudio de la vivienda urbana, por lo tanto, las residencias rurales, en sus diversas manifestaciones, no fueron contempladas. Tercero, es deseo del autor que esta investigación sirva de cuestionable base y de estímulo para posteriores trabajos, así como para la difusión y discusión pública de tan interesante tema.

La parte de las imágenes a color comprende cuarenta y cinco fotografías documentales, las cuales hemos dividido en ocho grupos siguiendo un orden de general a particular, como se indica a continuación: paisajes, unidades casas, ventanas, portones, molduras, cornisas, gárgolas y zaguanes. Estas imágenes fueron tomadas a lo largo de cinco años, entre 1980 y 1984, en Maracaibo, Los Puertos de Altagracia, Santa Rita, El Moján, Quisiro, Gibraltar y La Concepción del Distrito Urdaneta, siendo tal la rapidez con que está desapareciendo esta manifestación, que nosotros estimamos que para el momento de escribir estas líneas, segunda mitad de 1985, sólo aproximadamente una de cada cinco fotografías podría repetirse.

Para finalizar, quisiéramos enunciar los tres objetivos que se plantea en el presente trabajo. Primero, preservar y difundir en información escrita e imágenes esta tipología arquitectónica, que de no tomarse medidas urgentes, parece condenada a desaparecer entre mediano y corto plazo. Segundo, tratar de crear conciencia en el gobierno nacional y demás entes de poder dentro de la sociedad venezolana, para que se dediquen al inmediato rescate de esta manifestación cultural tan importante en muchos aspectos, dos de los cuales son: fuentes de identidad nacional y recursos para el turismo. Tercero, tratar de incentivar entre los distintos especialistas la investigación y documentación de la rica y en gran medida desconocida realidad venezolana, muchas de cuyas parcelas se hallan, la igual que la vivienda tradicional zuliana, en decadencia o franca desaparición.

CARMELO RAYDAN

Titulo: UN LEGADO
Editorial: CONAC y Ejecutivo del Estado Falcón.
Fecha: Maracaibo. 1992.
Autor: Carmelo Raydan
La presente muestra fotográfica está constituida por cincuenta imágenes, que fueron realizadas en el lustro comprendido entre 1988 y 1992, a lo largo de gran parte del Estado Falcón.

Los temas seleccionados fueron cinco: la naturaleza, la arquitectura tradicional, los productos regionales del mercado, la pesca artesanal y estatuas de pro-hombres de la falconianidad. No habiéndose desarrollado todos estos puntos con la misma amplitud; y teniendo el cuidado, al recoger las imágenes, de excluir en la mayor medida posible elementos del mundo moderno.

La técnica escogida fue el blanco y negro en su forma elemental, es decir, sin la utilización de efectos especiales que aumenten la natural abstracción que causa este lenguaje gráfico particular sobre lo que reproduce. Las razones para estos son dos: por un lado, las ricas posibilidades creativas de la fotografía sin color, que se presta de forma adecuada para exponer los más diversos temas, entre ellos la realidad falconiana; por el otro, lo relativamente económico y sencillo de trabajar de esta modalidad, que permite realizarla de una manera por completo personal y sin un muy complicado aparataje técnico.

El género de las fotografías es documental-artístico, por lo tanto, son imágenes que además de conservar para el futuro reproducciones de una realidad que en variable medida siempre es perecedera, pretenden tener un nivel de interpretación y de estética lo suficientemente logrado como para entrar en esa imprecisa zona de la cultura que se denomina arte. Sin embargo, esta aspiración es imposible haberla logrado en todas las fotografías por igual, hay algunas en las que predomina el testimonio, mientras que en otras tiene más peso la elaboración artística. En nuestra opinión las obras de más valor son aquellas en que ambos elementos mantienen un equilibrio. ¿Cuáles son estas imágenes?. Eso queda a juicio del amigo preceptor.

Los objetivos que se propone cumplir este trabajo son tres (3): Primero, preservar y difundir en fotografías algunos aspectos del patrimonio, tanto natural como cultural falconiano, pocos conocidos fuera del ámbito regional, y en algunos casos en peligro de desaparición. Segundo, promover el auge de la conciencia conservacionista, en lo que respecta a la valorización y cuidado de los factores definitorios de nuestra identidad nacional. Tercero, colaborar con la expansión de la disciplina de la fotografía, como poderoso instrumento de expresión de nuestro tiempo, hasta ahora no tan desarrollado en gran parte del país como debiera estarlo.

Por último, es importante decir que la presente publicación no intenta mostrar todas las ricas particularidades de esta región del nor-occidental venezolano. En tan corto número de imágenes solo podemos presentar algunas facetas de la identidad falconiana. Consideramos que esta obra es tan solo un trabajo serio, de mediana profundidad, que nos gustaría sirva de estímulo y plataforma para posteriores esfuerzos fotográficos, tanto en el Estado Falcón como en otras zonas del país.

CARMELO RAYDAN

Titulo: EL HECHO FOTOGRÁFICO EN LA MARACAIBO DECIMONÓNICA
Editorial: Acervo Histórico del Estado Zulia
Fecha: Maracaibo. 2001
Autor: Carmelo Raydan
El tema que aspiramos comenzar a esclarecer con la presente investigación es el acontecer fotográfico en la ciudad de Maracaibo, desde la llegada de esta técnica gráfica, en una fecha que no pudimos precisar pero que debe hallarse en los comienzos de la década de 1840 o poco antes, hasta los últimos testimonios que localizamos de los fotógrafos que surgieron en torno a 1880. Más un panorama general de los últimos 20 años del siglo XIX, que en un principio pretendió ser una suerte de epílogo, pero que se fue enriqueciendo paulatinamente de información en algunos puntos particulares hasta llegar a ser más que el remate inicial planeado. Todo esto vinculado con el suceder económico, social, político, técnico y artístico, en los ámbitos mundial, latinoamericano, venezolano y maracaibero.

Las principales fuentes informativas que utilizamos fueron cuatro: Bibliografía sobre historia económico-político-social, del arte y de la fotografía en Europa, los Estados Unidos, Latinoamérica, Venezuela y el Zulia; así como textos sobre técnica fotográfica. Prensa diaria y no diaria de Maracaibo y Caracas durante el siglo XIX. Observación directa de colecciones fotográficas decimonónicas zulianas. Y entrevistas con descendientes de nuestros viejos fotógrafos en estudio y con coleccionistas.

Las partes en que se halla dividida la monografía son cuatro: Un primer capítulo, donde se explican las razones que produjeron el descubrimiento de la fotografía en Europa nor-occidental durante la primera mitad del siglo XIX, el disímil desarrollo tanto técnico como artístico que esta tuvo en el mundo de esa época, así como su llegada e implantación en Latinoamérica y Venezuela. Un segundo apartado, que trata sobre la situación económica, social, cultural, urbanística y política de Maracaibo desde 1830 hasta 1900; escenario en el cual se movieron nuestros realizadores. Un tercer bloque, que es la parte central de este trabajo, donde se busca reconstruir el quehacer fotográfico maracaibero, desde el comienzo de la década de 1840 o poco antes, hasta el desaparecer laboral de los trabajadores de la cámara que se iniciaron al comienzo de los años 80; y una visión global de las dos últimas décadas de ese siglo, que a pesar de no tener en todas sus partes la misma profundidad investigativa del periodo anterior, nos proporciona datos muy importantes. Con relación a las imágenes que se encuentran en el tercer capítulo es pertinente decir lo siguiente, con excepción del fotógrafo Arturo Lares y de los creadores que se mencionan en el punto llamado “Los Últimos Años del Siglo”, de los cuales hay relativamente abundantes obras y pudimos seleccionar para mostrar, del resto de los autores investigados presentamos absolutamente todo lo que se consiguió. Finalmente, el desarrollo teórico de este trabajo termina con las conclusiones.

Las dificultades más serias con que nos encontramos en el trascurso de la investigación fueron cuatro, de las cuales logramos subsanar dos, y asumimos las otras dos como limitantes de esta labor en las presentes circunstancias. La total virginidad del tema de estudio en Maracaibo, en lo que respecta a reconstrucción de lo acontecido, y lo poco desarrollado que en general se encuentra en el país; realidad ésta que nos impidió poder contar con el recurso de bibliografía regional sobre la materia, nos dificultó mucho conseguir asesoramiento con personas que tuvieron experiencia en esta particular rama de la historia, y nos obligó a comenzar a teorizar sobre lo sucedido en la ciudad partiendo de cero. El hallarse en Caracas la mayor parte del material hemerográfico y bibliográfico tanto zuliano como venezolano en general que se conoce del siglo XIX, particularmente en la Biblioteca Nacional y en la Biblioteca de la Academia de la Historia; lo que nos impuso realizar numerosos viajes a la capital del país, con los consecuentes gastos económicos y de tiempo. El encontrarse en los momentos en que realizamos esta tarea, los años 1996, 1997 y 1998, cerrado para los investigadores por reorganización, el “Registro Principal del Estado Zulia”, repositorio particularmente valioso al que no tuvimos acceso; lugar que debe ser trabajado por quienes deseen profundizar el presente esfuerzo. Y el no haber podido hallar información bibliográfica ni en consultas con especialistas, sobre un pequeño grupo de términos técnicos de la fotografía antigua, que mencionan los textos de prensa; carencia ésta la cual debe ser solucionada en futuras indagaciones.

Por último, antes de concluir estas líneas, consideramos obligatorio señalar cuatro factores sin los cuales la realización de este trabajo hubiera resultado mucho más azarosa, y sus logros de menor alcance. El haber tenido a nuestra disposición la obra “Documentos para la Investigación Histórica de la Fotografía y el Cine en el Estado Zulia”, de los comunicadores sociales Tamara Lozada, Mauricio González y Jaime Sandoval, voluminosa compilación ésta constituida por textos extraídos de la prensa maracaibera entre los años 1840 y 1914, la cual nunca ha sido publicada desde 1983 en que fue concluida, y de la que existe tan solo un reducidísimo número de ejemplares fotocopiados; trabajo éste de verdadera importancia para los estudiosos de varias áreas del saber, que debería ser publicado. El haber podido revisar a gusto la colección fotográfica Kurt Nagel, gracias a la generosidad de su hacedor y propietario, la más amplia y mejor organizada de las varias que pudimos examinar, verdadero tesorero patrimonial que amerita alguna forma de apoyo oficial; de ese archivo gráfico y de los datos que nos diera el propio Nagel, obtuvimos una gran cantidad de elementos informativos que se pueden ver plasmados en el tercer capítulo. El haber sido usuarios del “Sistema de Servicios Bibliotecarios y de Información de la Universidad del Zulia” (SERBILUZ), organismo desde el cual en repetidas oportunidades nos comunicamos con instituciones capitalinas y del extranjero; y donde también pudimos hurgar con libertad el extenso y rico depósito hemerográfico y bibliográfico que posee, habiendo sido para nosotros especialmente provechosa la original y completa colección del quincenario caraqueño de finales del siglo XIX y comienzos del XX, “El Cojo Ilustrado”, que en sus anaqueles se encuentra, de este conjunto particular de revistas obtuvimos valiosos conocimientos y un buen número de fotografías. Y finalmente, la guía y asesoramiento permanece de nuestro Tutor Oficial, el Magíster en Historia con especialización en estudio sobre Asia y África, así como profesor jubilado de la Facultad de Humanidades y Educación de LUZ, Antonio Soto, quien a pesar de no tener experiencia particular sobre el área que nos ocupaba, se dedicó a estudiar Historia de la Fotografía con nosotros, nos motivó en todo momento, y nos señaló el camino a seguir en muchas ocasiones que perdimos la brújula, en ese territorio apasionante pero que en ocasiones puede ser umbroso, de la investigación histórica.

CARMELO RAYDAN

Titulo: LA COLECCIÓN FOTOGRÁFICA DEL MUSEO RAFAEL URDANETA
Editorial: Acervo Histórico del Estado Zulia
Fecha: Maracaibo. 2001
Autor: Carmelo Raydan y Juan Carlos Morales Manzur.
El presente catálogo busca a dar una visión lo más completa posible, sobre las 49 fotografías agrupadas en 4 series, que en su colección de objetos históricos de diversa índole, posee el Museo General Rafael Urdaneta de la Ciudad de Maracaibo, para Diciembre del año 2000.

Para llevar a cabo este propósito hemos realizado tres acciones. Reprodujimos las imágenes tanto por su frente como por su respaldo, casi todas en su tamaño original, para que queden registradas gráficamente en esta publicación. Elaboramos información museográfica la cual separamos en dos aspectos: por una parte, cada fotografía tiene una ficha particular, donde se han colocado los datos que logramos precisar sobre el nombre de la persona o cosa fotografiada, el autor de la gráfica , el lugar y la fecha donde fue tomada, y las medidas de la fotografía; mientras que por otro lado, cada una de las cuatro series tienen un comentario general donde tratamos, también en la medida de lo posible, sobre lo que se sabe de cada fotógrafo citado, el origen, y el tiempo que las distintas imágenes tienen en el Museo, así como la difusión que han tenido algunas de estas. En tercer lugar, se ha reseñado, en la medida de lo realizable, la biografía o historia de las personas o cosas fotografiadas, con el doble propósito de dar vida a cada fotografía, y con el interés de contribuir con una mayor comprensión de la historia tanto regional como nacional, que está presente en cada una de las imágenes de esta colección.

La principal dificultad con que nos topamos durante la elaboración del catálogo, fue la ausencia de información sobre un alto porcentaje de las piezas fotográficas trabajadas, en lo que respecta a su procedencia y al tiempo que tienen en ese importante museo; situación anómala que parece ser de larga data, la cual debe corregirse prontamente en la medida que sea dable hacerlo. Por el contrario una importante facilidad con la que contamos, fue el apoyo y colaboración total dadas por el actual Director del Museo, el Arquitecto y Abogado Ender Rivera.

Por último, antes de finalizar estas breves ideas, consideramos justo dar también públicamente las gracias a tres personas ajenas a la institución. Al cronista de la ciudad de Trujillo, Profesor Huma Rosario, por el importante apoyo proporcionado en la investigación sobre las dos fotografías trujillanas del último tercio del Siglo XIX. Al investigador caraqueño del área de la Historia de la Fotografía, Licenciado Antonio Padrón Toro, quién nos resolvió la incógnita acerca de la nacionalidad del fotógrafo Soublette. Y al Profesor Julio Borges Rosales, Director del Museo Urdaneta en varios lapsos durante las décadas del 1980 y 1990, quién nos proporcionó información oral sobre el origen de algunas fotografías.

CARMELO RAYDAN y JUAN CARLOS MORALES MANZUR

Titulo: ELEMENTOS DE GRAMÁTICA FOTOGRÁFICA
Editorial: Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín
Fecha: Maracaibo. 2003
Autor: Carmelo Raydan
Lo primero que debemos decir en este párrafo inicial, es que la intención de esta breve obra es ofrecer al fotógrafo novel un compendio de parámetros y herramientas teóricas, que funcione como un manual de gramática visual, el cual le permita conocer y utilizar de la forma más atinada posible algunos de los más importantes recursos expresivos con que cuenta el fotógrafo, para construir la imagen y para manifestar la idea que quiere hacer llegar a sus espectadores. En consecuencia, este texto está dividido en trece unidades fuertemente interconectadas, que tratan desde la manera de distribuir los elementos formales dentro del espacio del encuadre, hasta el uso de variados recursos de presentación como los ángulos de toma, los planos, y el contraste de la imagen, entre otras cosas; sin desatender lo relacionado con el contenido del mensaje que se quiere comunicar, que es, al fin y al cabo, la justificación última de todo este esfuerzo de elaboración artística.

Por otra parte, es pertinente dejar en claro que nada de lo que aquí está escrito es nuevo ni ha sido descubierto por nosotros. Algunas de las cosas aquí mencionadas son tan antiguas como las primeras civilizaciones, cuando los artistas al hacer sus dibujos en los muros de templos y palacios, hacían uso de su sentido común y de un orden lógico para organizar las imágenes; en tanto que otros aspectos provienen del siglo XIX, cuando los primeros fotógrafos comenzaron a descubrir las maneras para lograr agraciadas obras con este nuevo y singular medio de creación gráfica. Nuestro aporte está en la forma de presentar este conjunto de ideas, fruto de la experiencia y reflexión de 25 años de quehacer fotográfico personal, que nos ha llevado a explicar todo esto de una manera particular; así como a llamar con nombres nuevos cosas que ya otros, desde un punto de vista distinto, habían denominado anteriormente con palabras diferentes.

El tercer aspecto que queremos mencionar no está tratado en el cuerpo de este estudio, pero consideramos conveniente incluirlo por lo menos en la introducción, debido a lo cercano que se halla al ámbito del contenido del mensaje; se trata de la relación ética en sintonía que debe existir entre el autor y la identidad cultural del pueblo al que él pertenece. Desde siempre y en todo el mundo, la obra de los más grandes artistas es aquella que se lleva a cabo desde las fuentes de sus respectivas especificidades nacionales, es decir, la mayor validez cultural la tiene la creación que se afinca en raíces autóctonas y lanza para el futuro los valores de la sociedad particular que la generó, esa es la principal manera de conseguir un arte con sentido universal y trascendente; de esta forma fueron hechas las Pirámides de Egipto, el Partenón de Atenas, la música de Beethoven, el Quijote de Cervantes, las novelas de Rómulo Gallegos y las fotografías del maracaibero Pedro Villasmil, entre millones de ejemplos. Realizar lo contrario, que sería poetizar a partir de cultura foránea, en la mayoría de los casos es fruto de alineación y a su vez generador de ese mismo grave problema.

Otra idea que deseamos dejar plasmada en este lugar, por su correspondencia con lo que venimos tratando, es la que se refiere al impulso creador que mueve al verdadero artista, y el deseo íntimo que conlleva esta acción, de que el fruto generado permanezca a través del tiempo cumpliendo una función positiva en la sociedad. Para explicar esto, citaremos al arquitecto y fotógrafo francés Andreas Feininger, quien en su libro “La Nueva Técnica Fotográfica” nos dice:
Esto es lo que hace que algunos fotógrafos impriman un negativo veinte veces seguidas con el fin de sacar determinada cualidad o efecto. Esto es lo que impulsa a otros fotógrafos a adentrarse en la jungla o en las soledades de las regiones árticas, a soportar penalidades, afrontar peligros, guerras y, a veces, la muerte, como hicieron Robert Capa y Werner Bischof. Su incentivo es la necesidad de crear, con el convencimiento de que parte de su trabajo les sobrevivirá, dándole una especie de inmortalidad. Impulsados a mirar hacia el futuro, el artista creador, consciente o inconscientemente, cree que su trabajo contribuirá a mejorar al hombre. Y me parece que toda persona que sienta tal impulso, por difícil que sea ponerlo en práctica, está moralmente obligado a obedecerlo mediante su trabajo, aportando su parte, por pequeña que sea, a la herencia cultural de la humanidad. (1977. pag. 35 y 36).

Por último, queremos expresarle al amigo estudiante, que aspiramos que el contenido de este texto le facilite el descubrimiento de su estilo particular dentro del oficio, entendiéndose como tal la suma de rasgos originales y casi siempre en evolución, que permiten distinguir la producción de un creador de la de sus colegas. Proceso fundamental este, el cual imperiosamente debe cumplir en soledad todo aquel que pretenda ser laborador del arte en cualquier disciplina, y que una vez iniciado su desarrollo se convierte en la impronta de su alma en la obra dada a luz.

CARMELO RAYDAN

Titulo: Las Vistas Estereoscópicas Marabinas de 1865
Editorial: Acervo Histórico del Estado Zulia
Fecha: Maracaibo 2004
Autor: Carmelo Raydan
El tema de estudio de esta corta monografía, es el grupo de doce paisajes fotográficos estereoscópicos sobre motivos urbanos, realizados en Maracaibo durante el segundo tercio de la centuria del XIX, y perteneciente a la colección Belloso Nava de nuestra capital zuliana.

Los objetivos que aspiramos a cumplir con la realización de esta labor son tres: Primero, preservar gráficamente por medio de una publicación la serie de imágenes mencionada, la cual debido a su prolongado tiempo de existencia se halla deteriorada en forma parcial y a largo plazo en proceso de desaparición, para ello hemos reproducido todas las fotografías tanto por su frente como por su respaldo en el tamaño original. Segundo, difundir la existencia y explicar la importancia de dichas gráficas, que hasta el momento que escribimos este texto, enero de 2003, se encuentran en manos de un particular, pocos accesibles a investigadores y público en general, así como sin un estudio crítico actualizado que les permita a los interesados tener parámetros para justipreciarlas dentro de los contextos regional, nacional e internacional de la historia de la fotografía. Y tercero, contribuir con la valorización del patrimonio cultural venezolano, y con ello ayudar al reforzamiento de nuestra identidad como país, actualmente agredida en proporciones alarmantes por la gran cantidad de cultura foránea, que se difunde a través de los medios de comunicación social y de los productos mercantiles, situación esta que está acabando aceleradamente con nuestras especificidades nacionales.

En la parte escrita de este trabajo se explica, en la medida de lo posible, la forma como nosotros tuvimos conocimiento de la existencia de las r gráficas en cuestión, los distintos medios técnicos con que fueron tomados los registros y posteriormente copiadas las imágenes, la invención más allá de nuestras fronteras de los procedimientos fotográficos usados en las estampas que ahora estudiamos, el autor y la fecha de toma, lo que acontecía en Maracaibo para ese año, la difusión que han tenido éstas en varios libros zulianos, y su paradero actual. Con respecto a las fotografías debemos advertir que su calidad de imagen en esta publicación es superior a la que tienen los originales actualmente, esto se debe al recurso de la digitalización, que nos ha permitido retocarlas hasta acercarnos en cierta medida al estado de conservación inicial, que tenían éstas hasta hace poco menos de siglo y medio.

Por último, consideramos imprescindible dan públicamente las gracias a tres personas sin las cuales no hubiera sido posible la realización de esta pequeña obra. Al investigador del área de historia de la fotografía, Antonio Padrón Toro, amigo y colega que se ha convertido en nuestro asesor permanente, y a quien una vez más tenemos que agradecer tanto sus datos como sus orientaciones. A la señora María Josefina Belloso León, en estos momentos la encargada de velar por la custodia del archivo Belloso Nava, quien con amabilidad y sin recelos nos permitió el estudio y manejo del conjunto fotográfico que nos ocupa. Finalmente, a Don Luis Enrique Belloso Nava, caballero al que no tuvimos el honor de conocer, pero al cual queremos rendirle nuestros respetos póstumos, por haber sido la persona que principalmente permitió la llegada hasta el presente de estas valiosas piezas gráficas, gracias a su conciencia y celo ellas forman parte ahora de nuestro patrimonio nacional.

Carmelo Raydán

Titulo: Las Casas del Sol. (Segunda Edición)
Editorial: El Perro y La Rana
Fecha: Caracas 2007
Autor: Carmelo Raydan
El tema de la presente investigación es el devenir de la vivienda tradicional urbana en el Estado Zulia, desde sus antecedentes indígenas y la implantación de la casa colonial hispánica durante los siglos XV y XVI, pasando luego por más de cuatrocientos años de evolución, hasta su inducida obsolescencia como consecuencia de una serie de aciagos factores que se conjugaron contra ella durante el segundo tercio del siglo XX; ocupándonos también de la situación actual de las pocas edificaciones de esta tipología que aún se mantienen en pie y de la necesidad de su preservación.

El desarrollo del relato está formado por once capítulos de desigual amplitud. En ellos se comienza por estudiar las moradas que hacían los pueblos originarios del Coquivacoa antes de la presencia de los europeos en este continente, y que aún hoy día se siguen construyendo en cierta medida; la llegada de la casa que trajo el conquistador, la cual en el caso de Maracaibo y de las tierras bajas que rodean al lago, tiene características propias que la diferencian tanto de la que se levantó en el resto de Venezuela como también en las demás provincias del Imperio Español en América, manteniendo su modalidad durante todo el lapso colonial y unos pocos años más; su posterior evolución a lo largo de tres etapas identificadas en el período republicano, con cambios en lo concerniente a técnicas de construcción, elementos que constituyen la fachada, distribución de los espacios internos y uso por estos; el impuesto fin a la vigencia de estas edificaciones que acontece al término de la primera mitad del siglo XX, por causa del inicio de la explotación petrolera en el país dos décadas antes y de nuestra condición de región dependiente dentro del sistema capitalista mundial; la lamentable situación actual de poca valorización en que se encuentran estas residencias, acompañada de una propuesta de tres ideas generales para un plan de conservación; y por último, las conclusiones a que nos permitió llegar el estudio realizado. Interrelacionado todo este largo proceso arquitectónico con factores regionales, nacionales y foráneos, de origen ambiental, económico, social y político, que incidieron determinadamente sobre las continuas transformaciones.

En consecuencia, podemos decir que nos hallamos ante una manifestación civilizatoria fruto de las particularidades naturales e históricas que se fraguaron en nuestra región zuliana, y debido a ello única en el mundo; la cual, al igual que pirámides de Egipto, las catedrales góticas europeas y los gigantes de la Isla de Pascua, por sólo citar tres ejemplos de índole monumental, además de ser fuente de especificidad regional y nacional, es patrimonio de toda la humanidad; recayendo la responsabilidad de su cuidado principalmente en el pueblo que habita el territorio donde estos valores se encuentran, sean descendientes directos de sus creadores o no.

En relación a las cien fotografías documentales en color que forman parte de este trabajo, fueron realizadas por nosotros a lo largo del lustro comprendido entre los años 1980 y 1984, en Maracaibo y las poblaciones de los puertos de Altagracia, Santa Rita, San Rafael de Mara y Quisiro; siendo tal la rapidez con que están desapareciendo estas casas, que para el momento en el cual escribimos estas líneas, veintidós años después de tomadas las últimas gráficas, prácticamente ninguna de ellas es repetible, pues si bien es cierto que un pequeño porcentaje de las viviendas fotografiadas aún existen, el estado de deterioro de casi todas ellas es tan manifiesto, que la imagen que producirían dista mucho de ser la misma que ya tenemos registrada. Por su parte, las fotografías en blanco y negro tienen dos orígenes distintos: un primer grupo proviene del siglo XIX, y lo hemos obtenido tanto de publicaciones periódicas de esa época, como de colecciones privadas de Maracaibo, permitiéndonos ver distintos aspectos de nuestra vivienda en estudio los cuales hace mucho tiempo no se conservan sobre el terreno; mientras que un segundo conjunto fue tomado por nosotros durante las décadas de 1980 y 1990, en las mismas poblaciones ya mencionadas de la zona norte del estado, con la finalidad de ilustrar algunos aspectos de esta investigación que no tienen imágenes a color.

Los objetivos que aspiramos cumplir con este trabajo son tres: Primero, preservar en información escrita y en imágenes las distintas etapas de esta tipología de edificación, que de no tomarse medidas urgentes parece condenada a desaparecer casi totalmente en muy pocas décadas. Segundo, tratar de crear conciencia en los distintos niveles y organismos del gobierno venezolano, así como demás entes de poder dentro de la sociedad nacional, para que se aboquen al rápido desarrollo de acciones que resguarden y le devuelvan vigencia, tanto a esta manifestación arquitectónica zuliana como a otras similares en las demás zonas del país. Y tercero, procurar incentivar entre los distintos especialistas la investigación, documentación y difusión, de la rica y en muchos aspectos poco conocida realidad venezolana, como forma de defensa de nuestra identidad, agredida desde hace largos años de manera alarmante por un proceso de globalización cultural, que en función de sus intereses particulares impulsan los centros del poder capitalista mundial.

Por último, dos ideas que consideramos pertinentes señalar. Esta monografía se ocupa únicamente del estudio de la vivienda urbana, por lo tanto, las residencias rurales del Zulia, en sus posibles varias manifestaciones, no fueron contempladas. Y esta investigación es tan sólo un trabajo de mediana profundidad, perfeccionable en todos sus aspectos, que nos gustaría sirviera de cuestionable base y estímulo para posteriores indagaciones sobre este mismo tema y otros, dentro del pródigo ámbito de la historia, la identidad y el patrimonio nacional.

Carmelo Raydán

Titulo: Tiempo Mitico
Editorial: IARTES y Corporación Cosmografica
Fecha: Caracas 2012
Autor: Carmelo Raydan

La presente muestra fotográfica está constituida por 130 imágenes, que fueron elegidas en base a todo nuestro archivo de negativos en blanco y negro, el cual abarca cronológicamente desde el último tercio de la década de 1970 hasta el año 2005, fecha ésta segunda hasta la que trabajamos con la técnica analógica, cubriendo en el ámbito geográfico la mayor parte del occidente de Venezuela, algunas zonas del centro-norte del país y por el oriente la isla de Margarita; empero, las más añejas de las gráficas seleccionadas para esta publicación son de 1981 y las más recientes del ya mencionado 2005, perteneciendo éstas principalmente a las jurisdicciones de los estados Falcón y Zulia, pero habiendo también en cantidad decreciente de Mérida, Lara, Nueva Esparta, Trujillo, Carabobo y el Distrito Capital. Acerca de la motivación que nos llevó a realizar las imágenes aquí escogidas, la gran mayoría de ellas tienen un origen autoral, es decir, fueron hechas por iniciativa propia, aunque también hay un reducido grupo que fue tomado en su momento por encargo comercial y en esta ocasión le estamos dando un segundo uso.

Con relación a la temática, el trabajo gráfico que hemos venido llevando a cabo durante todos estos años, y que como fruto nos ha proporcionado la mayor parte de las fotografías que conforman este libro, trata sobre la búsqueda de los elementos definitorios de la identidad nacional venezolana en los siguientes cuatro aspectos: la naturaleza, la arquitectura tradicional, los productos locales del mercado y la pesca artesanal; no habiendo desarrollado todos estos puntos con la misma amplitud, y teniendo el cuidado al recoger las imágenes, de excluir en la mayor medida posibles elementos del mundo moderno. También se encuentra en esta compilación un conjunto pequeño de retratos, de personas y estatuas de ángeles, el cual aunque se aparta en cierta medida del motivo anterior, hemos decidido agregar por considerar que es parte significativa de nuestra labor realizada.

La razón que nos movió a emprender esta tarea, fue nuestro convencimiento de la necesidad de documentar y difundir los valores tanto naturales como culturales inveterados de la venezolanidad, que desde la década de 1920, cuando se inicia de manera intensiva la explotación petrolera en el país, se hallan sometidos a un proceso de alarmante extinción como consecuencia de tres factores: la degradación del medio ambiente, debido principalmente a la utilización abusiva de los recursos que en él se encuentran, pero también al creciente hecho de la sobrepoblación; el surgimiento en un lapso histórico de muy pocas décadas, de formas de vida urbana, que sustituyen costumbres rurales que habían predominado en este territorio que sería luego nuestro país, desde que los primeros hombres arribaron a él hace milenios; así como la llegada invasiva, a través de los medios de comunicación de masas y los productos industriales, de usos sobre todo estadounidenses, que en nombre del progreso y la modernidad cortan la evolución natural de nuestros saberes autóctonos y los suplantan. Fenómenos éstos que obedecen en muy alta medida a la dinámica propia del capitalismo en su etapa actual, y que con variantes, según las circunstancias de las distintas zonas del planeta, son impuestos globalmente en función de los intereses particulares de los centros hegemónicos de ese sistema económico-político-social,  afectando por ende no sólo a los venezolanos, sino a la gran generalidad de los países del llamado “tercer mundo”, y en menor cuantía a no pocas naciones “desarrolladas”; dando origen así, por un lado, a la progresiva merma del legado ecológico y civilizatorio de toda la humanidad, y por otra parte, al consecuente desarraigo y transculturización de amplios sectores de la población mundial. Estado de cosas que es agravado aún más, por causa de dos flagelos que en parte escapan del presente análisis, pero que no debemos dejar de mencionar, la pobreza y las guerras; el primero, resultado de las injusticias sociales inherentes al sistema, el segundo, producto de la ambición de las mismas fuerzas inmorales que crearon la situación  explicada y todavía pretenden mantenerla.

En consecuencia, nuestras fotografías afrontan esta compleja problemática, intentando testimoniar de la forma más agraciada posible algunas de las muchas facetas de esta región caribeña de la América Meridional donde nacimos, por medio de ellas procuramos hacer un aporte para revertir la situación tanto  de desconocimiento como de subvaloración de lo propio que afecta a un número cierto de nuestros compatriotas. De allí el nombre de la muestra, pues al presentar en conjunto lo bien conservado de parte de nuestra geografía e historia, a la vez que desechamos lo deteriorado y lo ajeno, se crea una idealización, un “Tiempo Mítico” venezolano, falso en cuanto a su realidad objetiva, ya que el país no es así, pero válido como toda referencia arquetípica. 

Con respecto al género de la casi totalidad de las fotografías y en correspondencia con lo recién expresado, debemos decir que estas fueron hechas con la intención de tener un cariz documental y otro artístico. Por lo tanto, son imágenes que además de conservar para el futuro reproducciones de una realidad amenazada, que en variable medida viene siendo afectada negativamente desde hace alrededor de un siglo; pretenden también tener un nivel de interpretación y de estética lo suficientemente logrado como para entrar en esa imprecisa zona de la cultura que se denomina arte. Sin embargo, esta aspiración es imposible haberla logrado en todas las gráficas por igual, hay algunas en las que predomina el testimonio, mientras que en otras tiene más peso la búsqueda artística; en nuestra opinión las obras de más valor son aquellas en las que ambos elementos mantienen un equilibrio ¿Cuáles son esas imágenes? Eso queda a juicio del amigo perceptor.

La técnica con la que se inició el proceso de trabajo en todos los casos, desde el momento de la toma hasta la elaboración de los positivos sobre papel, fue la analógica en blanco y negro; escaneándose posteriormente las  copias y retocándose  las imágenes cuando fue necesario con recursos propios del método digital; para pasar finalmente las fotografías a la imprenta, sin haberles alterado nunca en sus valores el contenido documental, pero intentando potenciar lo más  que se pudo sus atractivos estéticos.

En lo concerniente al discurso visual que se presenta a lo largo del libro, debido al ordenamiento dado a las fotografías, éste se compone de siete secuencias o bloques expositivos; separados entre sí en todos los casos por la combinación de un retrato y la imagen de la estatua de un ángel, que cumplen la función de punto semántico divisorio. La primera serie que veremos trata sobre la línea geográfica donde se inicia el área continental de nuestro país, es decir, la costa del Mar Caribe; en esta parte vamos a hallar playas, embarcaciones de pesca, cocoteros, manglares y el medanal cercano. Seguidamente nos topamos con la estepa xerófita falconiana, allí se podrán observar varias facetas de ese medio natural y algunas manifestaciones de la cultura rural que en esta zona se generó. El tercer lugar que visitaremos será un poblado zuliano tradicional, en él vamos a conseguir elementos arquitectónicos campesinos y urbanos, de fachadas y ámbitos interiores, así como productos autóctonos del mercado de esa región. Luego llegamos a una secuencia que por sus características se nos ocurre denominar metropolitana, constituida por espacios y edificaciones de uso público, tales como plazas, iglesias, conventos y grandes casas comerciales, provenientes de diversos estados de Venezuela. El quinto y sexto bloque expositivo tratan sobre lo mismo, pero lo presentamos en dos grupos por el alto número de gráficas que componen esta temática, la cual es edificaciones residenciales de la colonia o del siglo XIX de varias regiones del país, en conjunto con alimentos y artesanías de mercado tradicional. Y por último, el retorno al mundo natural, los bosques húmedos de la sierra falconiana y la alta montaña de los Andes merideños; cerrando esta presentación gráfica con un autorretrato del que escribe este texto.

También debemos señalar que cada una de las 130 fotografías que aquí se hallan tiene su respectivo pie de grabado, donde se informa sobre el título de la imagen, lo que es y su ubicación tanto espacial como temporal; dándose el caso en las gráficas sobre el tema arquitectónico, que cuando éstas se mencionan como “rurales”, así lo son, mientras que cuando se indican como “coloniales” o “tradicionales”, son por lo general de modalidad urbana. De igual manera, tenemos que decir que hemos considerado conveniente agregar al final del libro un glosario, el cual contiene 100 términos que podrían ameritar una explicación,  provenientes tanto de estas “Palabras del Autor” como de los pie de grabado de las imágenes;  en ese apartado se hallarán palabras del castellano universal poco usadas, vocablos venezolanos locales, personajes y lugares de nuestra historia y geografía nacional, e instituciones con poca proyección fuera de su ámbito regional.    

Finalmente, desde la palestra de estas breves líneas de texto, queremos invitar a todos aquellos que nos puedan leer en nuestro país y  en cualquier parte del orbe, a llevar a cabo en sus correspondientes  ámbitos cotidiano y profesional, dos acciones que consideramos tienen hoy más pertinencia que nunca antes en la historia de la humanidad. Cuidar la diversidad tanto mineral como biológica de este rincón del universo que es nuestro hogar; y difundir practicando los saberes patrimoniales de nuestras respectivas culturas. Levantemos con amable altivez las banderas de nuestras particularidades, y preservemos de esa manera al mundo tal como siempre ha sido y debe seguir siendo, múltiple en sus expresiones de todo orden.

 Carmelo Raydan
Maracaibo, Diciembre de 2011.