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Origen y expansión mundial de la fotografía durante el siglo XIX

  1. El descubrimiento y sus circunstancias
  2. El desarrollo técnico
  3. La disparidad tecnológica mundial
  4. La evolución estilística en Europa y Angloamérica
  5. La evolución estilística en Latinoamérica
  6. La llegada a Venezuela
  7. Fuentes informativas consultadas

El descubrimiento y sus circunstancias

Para explicar las razones que ocasionaron la invención de la fotografía, el desigual desarrollo que esta tuvo en las distintas sociedades del orbe durante el siglo XIX, así como su llegada a Latinoamérica y Venezuela, es necesario exponer varias ideas.

En primer lugar, los descubrimientos se hacen y prosperan si hay circunstancias sociales adecuadas para ellos, si las condiciones de un conglomerado humano específico requieren para el momento ese nuevo aporte cultural. Así, la fotografía nace en un lugar y un tiempo, Europa Nor-occidental durante la primera mitad del siglo XIX, donde desde los finales de la centuria anterior se esta produciendo un fenómeno de grandes consecuencias en muchos aspectos, que los historiadores han dado por llamar «La Revolución Industrial»; que consiste en la acelerada aparición de una serie de soluciones tecnológicas, las cuales transforman labores que desde siempre se habían realizado en forma artesanal, en actividades mecánicas. Proceso innovador este que es llevado a cabo por la clase burguesa dominante, la cual por medio del manejo que tiene sobre el sistema capitalista, no solo controla la economía, sino también un alto numero de las manifestaciones del intelecto que se están dando en esa zona del mundo, entre ellas la política, la ciencia y el arte; hallándose ese sector social durante el periodo referido, en una situación de expansión de su prosperidad y poder, como consecuencia de las crecidas ganancias que le están generando las nuevas formas industriales de producción de bienes.

Dentro de este estado de cosas, algunos de los factores que en particular reclaman el advenimiento de la fotografía son los siguientes: Las aspiraciones del grupo hegemónico mencionado, y también de sectores medios de la población, que bajo el influjo de la relativa democratización de la cultura que se esta produciendo en ese momento, desean conocer lugares remotos, personajes prominentes y hechos importantes, a los cuales es imposible acceder directamente. El grado de desarrollo alcanzando por el saber científico, que por un lado, ya domina en forma dispersa los conocimientos que sumados producirán el hecho fotográfico, mientras por otra parte, necesita de un instrumento auxiliar, el cual le permita registrar fenómenos que en la naturaleza o en el medio humano son difíciles de localizar o perduran poco tiempo. Y el auge que tiene la escuela filosófica del Positivismo durante este periodo, que plantea que la única vía valida para aprender la verdad son los hechos objetivos y las relaciones comprobables entre ellos; elementos estos muy cercanos a la praxis del incipiente oficio grafico, que produce imágenes copiadas de realidades materiales, por medio de procedimientos físicos y químicos.

A partir del momento señalado, y durante todo el resto del siglo XIX, la fotografía materializara un proceso continuo de avances técnicos y de evolución artística. Todo ello verdadero alarde de las potencialidades creativas del hombre.


El desarrollo técnico

Joseph Nicephore Niepce. Heliografía.
“Vista desde la ventana de Grass”.
Francia, 1826. La más antigua fotografía conocida.

La imagen fotográfica más antigua que se conoce hasta el momento, con la que iniciaremos este desenvolvimiento que vamos a exponer, la hace en Francia Joseph Nicephore Niepce el año 1826. Es una tosca imagen, casi sin medios tonos, en positivo directo, que requirió un tiempo de exposición dentro de la cámara oscura de ocho horas, y cuya técnica se llamada por su inventor «Heliografía», es decir, dibujos de sol 1.

Trece años después, en 1839, también en Francia, Louis Jacques Mande Daguerre, trabajando sobre la base de lo investigado por Niepce, descubre y hace pública su técnica del «Daguerrotipo». Esta nueva modalidad consiste en exponer dentro de la cámara oscura una lámina de cobre sensibilizada que produce una imagen de gran detalle. Empero, este método que inicialmente disfruta de una inmensa popularidad, comparte una característica con la Heliografía que lo hará obsoleto a la vuelta de pocas décadas, produce una imagen positiva por cada exposición, siendo cada una de estas irreproducibles (2).

Louis-Jacques Mande Daguerre,
“Bodegón”. Francia, 1837. El primer
daguerrotipo hecho por su inventor.

En Inglaterra en 1841, Willian Henry Fox Talbot descubre y patenta un proceso fotográfico llamado «Calotipo». Este se lleva a cabo impresionando en la cámara papel de escribir sensibilizado con sales de plata, lo cual produce un negativo que se positiva por contacto sobre otro papel igual con la luz del sol. El calotipo tiene, por un lado, una desventaja y, por otra parte, una gran virtud con respecto al daguerrotipo; su imagen es burda en comparación con la de este, pero por producir un negativo permite reproducir cada imagen tantas veces como sea necesario (3).

En 1847 en Francia, se mejora el principio del Calotipo, cambiando la base de papel del negativo, por una placa de vidrio recubierta con una suspensión de sales de plata en albúmina de huevo. Esta técnica que es llamada «a la albúmina», tiene dos ventajas y un problema bastante serio. Permite elaborar las placas con una anticipación de semanas a su uso, sin que estas pierdan su poder de captación de la luz; y produce copias de excelente calidad; pero requiere exposiciones mas largas que el método precedente, de varios minutos, por su baja sensibilidad (4).

William Henry Fox Talbot, Calotipo “La Puerta Abierta”. Inglaterra 1843.

En Londres en 1851, Frederick Scott Acher hace público su proceso del «Colodión Húmedo». Este consiste en recubrir la placa de vidrio con una sustancia viscosa llamada colodión, a la cual se le agrega los sensibilizadores; siendo necesaria la exposición y el revelado inmediatamente después de preparado el material, aun en estado semilíquido. Esta técnica proporciona negativos tan buenos como los de albúmina, y tiene una capacidad para percibir la iluminación 10 veces mayor; pero presenta el problema de requerir todo el aparataje del laboratorio para donde se desplace el fotógrafo, dada la necesidad de preparar las placas y revelarlas a muy poco tiempo de captar las imágenes. A pesar de esta molestia, la muy buena calidad de fotografías que produce, la posibilidad de hacer gran cantidad de copias de cada negativo, y sobre todo, su adecuación para trabajar el retrato, hacen de este método el preferido a nivel mundial hasta el final de la década de los 70. Dos variantes más económicas de esta técnica son el «Ambrotipo» y el «Ferrotipo», que consisten en negativos de colodión subexpuestos, los cuales al colocarlos ante un fondo oscuro se ven positivos por la reflexión de la luz (5).

Etiene Carjat, “Charles Boudeler”.
Paris, 1863. Colodión húmedo.

En Inglaterra en 1873, se inicia la venta de placas ya listas para su uso, en las cuales se utiliza como medio de suspensión para las sales de plata, ya no el viscoso colodión, sino gelatina seca. Esto revoluciona una vez mas la profesión, porque libera a los fotógrafos del engorroso trabajo de preparar las placas en el sitio, además; este nuevo material es mucho mas sensible que los anteriores, permitiendo lo que nunca se había logrado, exposiciones de fracciones de segundo (6).

Quince años después, en 1888 en los Estados Unidos de Norteamérica, se lanza al mercado la cámara «Kodak». Esta es liviana y de pequeñas dimensiones, se halla equipada con foco fijo y una velocidad de obturación predeterminada, pero lo más novedoso de ella es que viene cargada con un rollo de película de 100 exposiciones. Su manipulador, que ya no necesita ser un profesional, solo tiene que tomar las imágenes y enviar por correo la cámara hacia la receptoria de la empresa, que por 10 dólares la devuelve a través del mismo medio, nuevamente cargada y acompañada de las 100 fotografías tomadas anteriormente. Es importante señalar que el precio de 10 dólares equivale en ese momento, mas o menos, al costo de una mensualidad en el alquiler de una vivienda de clase media (7).

Frederick Fargo Church. Imagen tomada con cámara Kodak, “George Eastman con una cámara Kodak a bordo del vapor Gallia”. 1890

A partir del ultimo lustro del siglo XIX se comienza a popularizar la comercialización de películas en carretes, los cuales se expenden en distintos formatos y números de exposiciones; quedando paulatinamente el uso de las tradicionales placas solo para las cámaras de gran formato, que cada vez con mas frecuencia van quedando relegadas para usos especializados. También las cámaras comienzan a perder tamaño, hasta llegar al conocido modelo universal de 35 milímetros, cuyo primer ejemplar es la «Leica», lanzada al mercado desde Alemania en 1925 (8).

 

 

 


La disparidad tecnológica mundial

Sin embargo, esta feliz sucesión de perfeccionamientos técnicos que hemos presentado, no es fruto de aportes provenientes en forma equilibrada de las distintas sociedades que habitan el mundo del siglo XIX. Ocupémonos por un momento en analizar este problema de la disparidad en la producción tecnológica. Tomando como punto de partida de nuestro estudio el año de 1800, y durante toda la centuria decimonónica, podemos observar que al lado de un pequeño grupo de países europeos, los cuales desde la segunda mitad del siglo XV y la primera del XVI, disfrutan de un poder económico, político y militar, que va mas allá de sus fronteras; así como de los Estados Unidos de Norteamérica, que goza de los mismos privilegios desde los inicios del XIX; la gran mayoría de las naciones y los pueblos de America Latina, Asia, África, las islas del Pacifico, y también de algunas áreas de Europa, se hallan en una situación que tiene las siguientes características.

Por un lado, en estas zonas del mundo aun existen en alta medida sociedades con culturas autóctonas, de origen ancestral, nada o poco mezcladas con la llamada civilización de occidente, y en consecuencia ajenas tanto a su momento histórico como a sus búsquedas de todo orden, siendo este el caso, por solo citar algunos ejemplos, de las poblaciones de la milenaria China, del mundo Árabe, de Australia y del corazón de África. O sociedades mestizadas con la cultura europea, de formación mas reciente que las anteriores, como es la situación de los habitantes de America Latina, que se encuentran en una especie de zona fronteriza o periférica de la cultura occidental, con realidades sociales y prioridades particulares, muy distintas a las de Europa y la America Anglosajona.

Por otra parte, estos mismos lugares del globo se hallan en una situación de progresiva dependencia y empobrecimiento; resultado de la dominación política, explotación económica, y destrucción o menosprecio de sus culturas, a la vez que imposición de otras ajenas, en un transcurrir de acontecimientos que han sufrido, el cual tiene dos etapas: primero, a partir del Renacimiento Europeo, como consecuencia de la expansión capitalista en su etapa imperial y mercantil, que convierte a gran parte de estos espacios en colonias de las potencias occidentales del momento, situación que con cambios y adaptaciones se mantiene vigente en muchos lugares durante todo el siglo XIX. Segundo, a partir de finales de la centuria del XVIII e inicios de XIX, como resultado de la nueva posición de territorios subordinados que se les impone, dentro de la fase industrial que para ese momento estrena el sistema, asignándoseles el rol de abastecedores de materias primas, para sostener el desarrollo de los países dominantes, a la vez que compradores de sus hechuras fabriles, objetos estos que se convierten en una vía mas a través de los cuales nos exportan sus valores y modos de vida.

He allí las dos razones por las cuales el aporte de los países llamados actualmente «subdesarrollados» o del «tercer mundo», fue nulo durante el tiempo señalado en lo que respecta a tecnología fotográfica. Los mas importantes empeños de nuestras sociedades oprimidas, tenían que canalizarse a resolver necesidades bastante mas elementales, como eran entre otras: esfuerzos por mantener vigente la cultura propia atacada por medios persuasivos e impositivos, luchas de liberación nacional, búsqueda de maneras de organizar políticamente los países, intentos por fortalecer economías con frecuencia en bancarrota, y luchas contra enfermedades endémicas.


La evolución estilística en Europa y Angloamérica

Pasando ahora al ámbito artístico de la fotografía, Gisele Freund sostiene que esta nace como un lenguaje grafico, el cual por sus características se parece mucho a la pintura y al dibujo, hecho este que produce una correlación entre ella y sus dos predecesoras, en la cual el nuevo oficio es considerado inicialmente por muchos como una mera técnica con pretensiones de arte, invasor ilegitimo de una área que siempre había sido de las dos primeras. Siendo, sin embargo, con la pintura, por su condición de arte mayor, con quien tendrá grandes conflictos y muy fructíferos intercambios (9).

Al surgir la fotografía, ella se manifiesta estilísticamente a través de tres escuelas, que con ciertos años de diferencia, coexisten en la Europa de los dos primeros tercios del siglo XIX. Esto se debe, en parte, porque son las corrientes estéticas y del pensamiento que expresan el espíritu de la época; y en parte también por el influjo directo de la pintura, que para la naciente disciplina de los lentes y las placas sensibles es la referencia más cercana. Cronológicamente la primera de estas tendencias es el «Neoclasicismo», que propugna el retorno a las formas solemnes del arte grecorromano, la búsqueda de la perfección técnica, y cierta frialdad impasible para con el tema (10). A continuación surge el «Romanticismo», que dirige su atención a los temas de la Edad Media y del pasado nacional, tratándolos de manera apasionada e idealizada, con predominio del sentimiento y la imaginación (11). Y por ultimo, el «Realismo», que busca reproducir de la forma mas fiel posible al mundo, pero sin renunciar a interpretarlo; escuela esta muy relacionada con la filosofía Positivista (12). Estos tres movimientos en algunos casos se mezclaron entre si, creando, por un lado, obras de una gran autenticidad fotográfica y, por el otro, imágenes muy cercanas a la pintura del momento, manteniendo su vigencia hasta alrededor de la década de 1870 (13).

Robert Demachy, “Entre Bastidores”. 1897. Fotografía realizada bajo la influencia de la pintura impresionista.

En forma paralela, la fotografía desde su aparición viene influyendo sobre el viejo arte de los pinceles y los oleos, ocasionando en el para las ultimas décadas de la centuria del XIX, tres efectos que siendo diferentes y hasta opuestos, se fusionan en un mismo resultado. Primeramente, la pintura trata de huir de esa área invadida por su joven rival, y busca a través de la abstracción, alejarse de reproducir la realidad, tipo de trabajo que según se creía en ese momento es la prisión de la fotografía. En segundo lugar, la pintura se siente por fin liberada de la responsabilidad de testimoniar al mundo real, pudiendo ahora alzar vuelo hacia otros predios por medio de la no figuración. Y por ultimo, la pintura toma de la fotografía varios elementos, como son la iluminación contrastada que muestra la cámara oscura, que contradice las suaves degradaciones del arte académico, y la sensación de movimiento. Estos tres factores, mas otros que no vienen al caso mencionar aquí porque corresponden al espacio de la historia de la pintura, producen el surgimiento del «Impresionismo», concepción que se dio a conocer por primera vez en 1874, con una muestra que, casualmente, se realizo en el estudio parisimo que hasta hacia poco tiempo había utilizado del famoso fotógrafo francés Nadar (14).

Helmut Gersnhein explica que a partir de esas mismas décadas del siglo XIX, se abre para nuestro medio de expresión en estudio el periodo del «Art Nouveau». Este se manifiesta por medio de dos tipologías diferentes, que son, la «Fotografía Pictorialistica», y la que el denomina «Fotografía Puritana». El pictorialismo se caracteriza por el abundante uso que hace de efectos especiales de todo tipo, tales como desenfoques, tramas y focos suaves; en un intento de ganar valor artístico pareciéndose a la pintura impresionista, y alejándose de su propia especificidad fotográfica; produciendo así, a pesar de ese hecho contradictorio, importantes descubrimientos tanto en áreas técnicas como en planteamientos estéticos. Por su parte, el grupo puritano, si bien es cierto que también esta influenciado por el impresionismo, no siente la necesidad de liberarse de la esencia fotográfica, y realizar una obra mas apegada a los principios del medio, donde son frecuentes los contraluces y los paisajes lluviosos o con nieve. Tiempo este del Art Nouveau que mantiene su vigencia hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, en la segunda década del siglo XX, cuando comienza la llamada «Modernidad» (15).

Frederick Evans, “El Mar de los Escalones de la Catedral de Wells”. Inglaterra, 1903. Fotografía puritana del período del Art. Nouveau.

Lo que hemos expuesto hasta el momento con relación a la evolución estilística, tuvo lugar solamente en Europa Nor-Occidental y la América Anglosajona; sobre lo que haya sucedido en el resto del mundo no tenemos conocimiento. A manera de hipótesis general, para tener una visión de estas ultimas regiones, nosotros planteamos que lo que en ellas sucedió debido estar determinado principalmente por dos variables: la cercanía tanto geográfica como cultural de estas zonas con respecto a los centros hegemónicos de Occidente; y la metrópolis en particular que sobre cada una de ellas ejerció la mayor influencia. En relación directa con estos dos factores, más elementos propios de cada región, se debieron producir algunas etapas, que en mayor o menor medida tuvieron autonomía estilística, pero que en todo caso expresaron lo que acontecía en esas sociedades.

 

 

 


La evolución estilística en Latinoamérica

Baron Jean-Baptiste-Louis Gros, Daguerrotipo, “Calle del Observatorio”. Bogotá, 1842.

En nuestra America Latina, al contrario de lo que pudiera suponerse, el hecho fotográfico no se inicia con la llegada del invento desde Europa, sino con una experiencia propia, los ensayos del francés Antoine Hércules Florence, en Brasil, en los primeros años de la década de 1830. Boris Kossoy dice que Florence obtiene su primera imagen en 1833, colocando como soporte del negativo dentro de la cámara oscura una placa de vidrio, y positivando sobre papel, siendo el elemento sensible en ambos casos nitrato de plata; así mismo, también señala que fue este científico el primero en utilizar la palabra «fotografía» para designar el nuevo descubrimiento, cinco años antes de que este sustantivo se acuñara en Europa (16). Desafortunadamente el hallazgo no trasciende, las condiciones socioeconómicas dentro de las cuales sucede el acontecimiento no son las adecuadas para el desarrollo de este.

María Haya señala que a partir de 1840 el daguerrotipo comienza a llegar a los mas importantes puertos de la costa atlántica de Latinoamérica, internándose en casi todo el continente en relativo poco tiempo; quienes lo introducen son fotógrafos europeos viajeros, que recorren los distintos países sin permanecer, en la mayoría de los casos, mucho tiempo en un lugar determinado (17). Por su parte, Erika Billeter explica que estos pioneros realizan dos tipos de trabajo diferentes: primeramente, retratan al grupo social dominante, que es el único que dispone de los recursos económicos para usar sus servicios; y en segundo lugar, fotografían por cuenta propia el exotismo que desde su óptica europeocentrica tienen estas tierras, toman las ciudades y su arquitectura, la naturaleza en sus múltiples manifestaciones, la población india, negra y mestiza en sus costumbres, imágenes que luego comercializan en Europa e incluso en nuestra misma America; siendo el estilo de los tipos de imágenes mencionados, en líneas generales, el mismo que predomina en el viejo continente para ese momento. Serán estos hombres los que enseñaran el oficio a nuestros primeros fotógrafos criollos (18).

Antonio Pozzo, Daguerrotipo, “María Sánchez de Mendeville”. Buenos Aires, 1854.

Y es a partir del último tercio del siglo XIX, cuando surge la primera generación de fotógrafos autóctonos. Estos tienen su origen en el sector social privilegiado, que es el único que dispone de la posibilidad económica, y el que en el aspecto cultural esta lo suficientemente occidentalizado, como para permitirles ejercer la profesión. Las imágenes que producen estos creadores, al igual que las de sus colegas extranjeros que se quedan establecidos entre nosotros, tienen dos características: En primer lugar, al contrario de la etapa anterior, muestran una visión arraigada del entorno cotidiano, llegando a ser muchas veces estas imágenes verdaderos portavoces de la cultura propia. En segundo lugar, el trabajo que realizan se halla en sintonía con los intereses de la clase dominante, a la cual se encuentran unidos los fotógrafos son solo por su procedencia social ya señalada, sino también porque es este sector económico el que solicita los encargos, presentando así en sus imágenes con relativa frecuencia los ideales positivistas de civilización, orden y progreso. Este periodo tiene su vigencia hasta las décadas de 1920 y 1930, cuando en la fotografía latinoamericana comienza el tiempo de la «Modernidad». Es importante destacar en este punto, que aunque cronológicamente existe una alta coincidencia entre esta etapa que estamos explicando, y el tiempo del «Art Nouveau» en los países hegemónicos, ambas manifestaciones obedecen a realidades socioculturales diferentes, y en consecuencia sus estilos son distintos. Esto se debe a la relativa incomunicación que aun para estos años prevalece en el mundo, que permite el desarrollo de procesos culturales mas o menos autónomos en las distintas zonas; circunstancia que desaparece en América Latina en el ámbito de la fotografía, a partir del inicio de la ya mencionada modernidad, cuando de forma lamentable perdemos nuestra independencia, y los periodos comienzan a moverse al ritmo de los países centros del sistema.

Con relación al grado de desarrollo comparativo que tuvo la disciplina entre nuestros distintos países durante el siglo XIX, es de suponer que esto haya estado vinculado, en forma mas o menos proporcional, al grado de crecimiento que experimentaron los factores económicos, demográficos, institucional y cultural occidental en cada una de las naciones. Razonamiento este que en cierta forma queda verificado ante el hecho de que los países en los actuales se conservan mas obras originales de esa época son Argentina, Brasil y Méjico, los cuales desde los tiempos de la colonia tuvieron un alto nivel en estos renglones dentro del concierto regional.


La llegada a Venezuela

Basilio Constantin, Daguerrotipo, “Guillermo Iribarren y señora”. Caracas, alrededor de 1850.

Sobre la llegada de la fotografía a Venezuela, lo mas antiguo que hasta el momento se conoce es lo expuesto en la investigación «Con la Fuerza y Verdad de la Luz de los Cielos», de la Fundación para el Rescate del Acervo Documental Venezolano. Allí se señala que la primera noticia que se difunde en el país sobre esta disciplina ve la luz pública el día 30 de Julio de 1839, por medio del periódico «Correo de Caracas», el cual reproduce una reseña aparecida en el mes de marzo en la publicaron anglosajona «Blackwood’s Edimburgh Magazine», que explica sobre un importante descubrimiento científico, hecho simultáneamente por el francés M. Daguerre y el ingles N. Fox Talbot, el cual consiste en reproducir imágenes de la realidad por medio de la cámara oscura y una sustancia sensible a la luz.

Seis meses después, según información difundida en el «Eco Popular» del 4 de Febrero de 1840, parece que se recibe en Caracas el que posiblemente sea el primer daguerrotipo visto en nuestra nación, una imagen del Palacio de Louvre que tiene por destinatario a «El Caballero de Palum», máximo representante del gobierno francés entre nosotros, con rango del cónsul; y decimos «parece», porque otra información dada a conocer pocos días después en el mismo periódico, nos induce a pensar que aún no se ha visto el novedoso invento. Sea como fuere el caso, en Diciembre de ese mismo año es importado el primer equipo de daguerrotipia que llega a Venezuela, lo trae el comerciante e industrial francés radicado en el país, Antonio Damiron; sin embargo por una muy lamentable jugarreta del destino, se extravía durante su paso por la aduana de La Guaira, robándole a este hombre el privilegio de ser el iniciador en el ejercito de esta actividad. En consecuencia, el primer daguerrotipista que desempeña la profesión en Caracas es el español Francisco Goñiz, quien llega el 8 de Diciembre de 1841, y permanece entre nosotros cuatro meses, hasta abril de 1842 (19).

Camillus Farrand, fotografía esteroscópica tomada con negativo de colodión húmedo. “Calle Independencia”. Maracaibo, 1865.


Fuentes informativas consultadas

1• Michael Langford. Tratado de Fotografía.
p.p. 172-173. Ediciones Omega. Barcelona 1976.

2• IBID. p.p. 173-175.

3• IBID. p.p. 175-176.

4• Marie-Loup Sougez. Historia de la Fotografía.
p.p. 115-17. Cuadernos Arte Cátedra. Madrid 1994.

5• Michael Langford. OB. CIT. p.p. 177-180.

6• IBID. p.p. 180-181.

7• Marie-Loup Sougez. OB. CIT. p.p 182-184.

8• Michael Langford. OB. CIT. p. 1983.

9• Gisele Freund. La Fotografía como Documento Social.
p.p.67-76. Editorial Gustavo Gili, S.A. Barcelona 1983.

10• Guillermo Fatas y Gonzalo Borras. Diccionario de Términos de Arte y Arqueología. p. 153. alianza Editorial Madrid. 1988.

11• IBID. p 187.

12• IBID. p 183.

13• Gisele Freund. OB. CIT. p.p 55-76.

14• Domenec Font. El Poder de la Imagen. p.p. 32-33 Colección Temas Claves Salvat. No. 44. Barcelona. 1981.

15• Helmut Gernshein. Historia Gráfica de la Fotografía. p.p. 169-190. Ediciones Omega. Barcelona 1967.

16• María Haya. Premisas para la Investigación de la Fotografía Latinoamericana. Ponencia presentada en el III Coloquio Latinoamericano de Fotografía. La Habana. 1984. Erika Billeter. Canto a la Realidad. Fotografía Latinoamericana. p.p. 15-36. Lunwerg Editores, S.A. Madrid 1993.

17• María Haya. OB. CIT.

18• Erika Billeter. OB. CIT. p.p 15-36.

19• Varios Autores. Con la Fuerza y la Verdad de la Luz de los Cielos. p.p 5-12. Publicado por FUNRES CONAC y GAN. Caracas 1977.

Este texto es el primer capítulo del libro “El Hecho Fotográfico en la Maracaibo Decimonónica”; autoría de Carmelo Raydan y publicado por el Acervo Histórico del Estado Zulia, en Maracaibo durante el año 2001.