|
|
| |
regresar
a la sección PUBLICACIONES

|
|
ELEMENTOS
DE GRAMÁTICA FOTOGRÁFICA
Carmelo
Raydan.
Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín.
Maracaibo. 2003.
I N T R O
D U C C I Ó N
Lo primero que debemos decir en este párrafo inicial, es que
la intención de esta breve obra es ofrecer al fotógrafo novel
un compendio de parámetros y herramientas teóricas, que
funcione como un manual de gramática visual, el cual le
permita conocer y utilizar de la forma más atinada posible
algunos de los más importantes recursos expresivos con que
cuenta el fotógrafo, para construir la imagen y para
manifestar la idea que quiere hacer llegar a sus espectadores.
En consecuencia, este texto está dividido en trece unidades
fuertemente interconectadas, que tratan desde la manera de
distribuir los elementos formales dentro del espacio del
encuadre, hasta el uso de variados recursos de presentación
como los ángulos de toma, los planos, y el contraste de la
imagen, entre otras cosas; sin desatender lo relacionado con
el contenido del mensaje que se quiere comunicar, que es, al
fin y al cabo, la justificación última de todo este esfuerzo
de elaboración artística. |
|
| |
Por otra parte, es pertinente dejar en claro que nada de lo
que aquí está escrito es nuevo ni ha sido descubierto por
nosotros. Algunas de las cosas aquí mencionadas son tan
antiguas como las primeras civilizaciones, cuando los artistas
al hacer sus dibujos en los muros de templos y palacios,
hacían uso de su sentido común y de un orden lógico para
organizar las imágenes; en tanto que otros aspectos provienen
del siglo XIX, cuando los primeros fotógrafos comenzaron a
descubrir las maneras para lograr agraciadas obras con este
nuevo y singular medio de creación gráfica. Nuestro aporte
está en la forma de presentar este conjunto de ideas, fruto de
la experiencia y reflexión de 25 años de quehacer fotográfico
personal, que nos ha llevado a explicar todo esto de una
manera particular; así como a llamar con nombres nuevos cosas
que ya otros, desde un punto de vista distinto, habían
denominado anteriormente con palabras diferentes.
El tercer aspecto que queremos mencionar no está tratado en el
cuerpo de este estudio, pero consideramos conveniente
incluirlo por lo menos en la introducción, debido a lo cercano
que se halla al ámbito del contenido del mensaje; se trata de
la relación ética en sintonía que debe existir entre el autor
y la identidad cultural del pueblo al que él pertenece. Desde
siempre y en todo el mundo, la obra de los más grandes
artistas es aquella que se lleva a cabo desde las fuentes de
sus respectivas especificidades nacionales, es decir, la mayor
validez cultural la tiene la creación que se afinca en raíces
autóctonas y lanza para el futuro los valores de la sociedad
particular que la generó, esa es la principal manera de
conseguir un arte con sentido universal y trascendente; de
esta forma fueron hechas las Pirámides de Egipto, el Partenón
de Atenas, la música de Beethoven, el Quijote de Cervantes,
las novelas de Rómulo Gallegos y las fotografías del
maracaibero Pedro Villasmil, entre millones de ejemplos.
Realizar lo contrario, que sería poetizar a partir de cultura
foránea, en la mayoría de los casos es fruto de alineación y a
su vez generador de ese mismo grave problema.
Otra idea que deseamos dejar plasmada en este lugar, por su
correspondencia con lo que venimos tratando, es la que se
refiere al impulso creador que mueve al verdadero artista, y
el deseo íntimo que conlleva esta acción, de que el fruto
generado permanezca a través del tiempo cumpliendo una función
positiva en la sociedad. Para explicar esto, citaremos al
arquitecto y fotógrafo francés Andreas Feininger, quien en su
libro “La Nueva Técnica Fotográfica” nos dice:
Esto es lo que hace que algunos fotógrafos impriman un
negativo veinte veces seguidas con el fin de sacar determinada
cualidad o efecto. Esto es lo que impulsa a otros fotógrafos a
adentrarse en la jungla o en las soledades de las regiones
árticas, a soportar penalidades, afrontar peligros, guerras y,
a veces, la muerte, como hicieron Robert Capa y Werner Bischof.
Su incentivo es la necesidad de crear, con el convencimiento
de que parte de su trabajo les sobrevivirá, dándole una
especie de inmortalidad. Impulsados a mirar hacia el futuro,
el artista creador, consciente o inconscientemente, cree que
su trabajo contribuirá a mejorar al hombre. Y me parece que
toda persona que sienta tal impulso, por difícil que sea
ponerlo en práctica, está moralmente obligado a obedecerlo
mediante su trabajo, aportando su parte, por pequeña que sea,
a la herencia cultural de la humanidad. (1977. pag. 35 y 36).
Por último, queremos expresarle al amigo estudiante, que
aspiramos que el contenido de este texto le facilite el
descubrimiento de su estilo particular dentro del oficio,
entendiéndose como tal la suma de rasgos originales y casi
siempre en evolución, que permiten distinguir la producción de
un creador de la de sus colegas. Proceso fundamental este, el
cual imperiosamente debe cumplir en soledad todo aquel que
pretenda ser laborador del arte en cualquier disciplina, y que
una vez iniciado su desarrollo se convierte en la impronta de
su alma en la obra dada a luz.
CARMELO RAYDAN
regresar
a la sección PUBLICACIONES |
|
|