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Titulo: Tiempo Mitico
Editorial: IARTES y Corporación Cosmografica
Fecha: Caracas 2012
Autor: Carmelo Raydan

La presente muestra fotográfica está constituida por 130 imágenes, que fueron elegidas en base a todo nuestro archivo de negativos en blanco y negro, el cual abarca cronológicamente desde el último tercio de la década de 1970 hasta el año 2005, fecha ésta segunda hasta la que trabajamos con la técnica analógica, cubriendo en el ámbito geográfico la mayor parte del occidente de Venezuela, algunas zonas del centro-norte del país y por el oriente la isla de Margarita; empero, las más añejas de las gráficas seleccionadas para esta publicación son de 1981 y las más recientes del ya mencionado 2005, perteneciendo éstas principalmente a las jurisdicciones de los estados Falcón y Zulia, pero habiendo también en cantidad decreciente de Mérida, Lara, Nueva Esparta, Trujillo, Carabobo y el Distrito Capital. Acerca de la motivación que nos llevó a realizar las imágenes aquí escogidas, la gran mayoría de ellas tienen un origen autoral, es decir, fueron hechas por iniciativa propia, aunque también hay un reducido grupo que fue tomado en su momento por encargo comercial y en esta ocasión le estamos dando un segundo uso.

Con relación a la temática, el trabajo gráfico que hemos venido llevando a cabo durante todos estos años, y que como fruto nos ha proporcionado la mayor parte de las fotografías que conforman este libro, trata sobre la búsqueda de los elementos definitorios de la identidad nacional venezolana en los siguientes cuatro aspectos: la naturaleza, la arquitectura tradicional, los productos locales del mercado y la pesca artesanal; no habiendo desarrollado todos estos puntos con la misma amplitud, y teniendo el cuidado al recoger las imágenes, de excluir en la mayor medida posibles elementos del mundo moderno. También se encuentra en esta compilación un conjunto pequeño de retratos, de personas y estatuas de ángeles, el cual aunque se aparta en cierta medida del motivo anterior, hemos decidido agregar por considerar que es parte significativa de nuestra labor realizada.

La razón que nos movió a emprender esta tarea, fue nuestro convencimiento de la necesidad de documentar y difundir los valores tanto naturales como culturales inveterados de la venezolanidad, que desde la década de 1920, cuando se inicia de manera intensiva la explotación petrolera en el país, se hallan sometidos a un proceso de alarmante extinción como consecuencia de tres factores: la degradación del medio ambiente, debido principalmente a la utilización abusiva de los recursos que en él se encuentran, pero también al creciente hecho de la sobrepoblación; el surgimiento en un lapso histórico de muy pocas décadas, de formas de vida urbana, que sustituyen costumbres rurales que habían predominado en este territorio que sería luego nuestro país, desde que los primeros hombres arribaron a él hace milenios; así como la llegada invasiva, a través de los medios de comunicación de masas y los productos industriales, de usos sobre todo estadounidenses, que en nombre del progreso y la modernidad cortan la evolución natural de nuestros saberes autóctonos y los suplantan. Fenómenos éstos que obedecen en muy alta medida a la dinámica propia del capitalismo en su etapa actual, y que con variantes, según las circunstancias de las distintas zonas del planeta, son impuestos globalmente en función de los intereses particulares de los centros hegemónicos de ese sistema económico-político-social,  afectando por ende no sólo a los venezolanos, sino a la gran generalidad de los países del llamado “tercer mundo”, y en menor cuantía a no pocas naciones “desarrolladas”; dando origen así, por un lado, a la progresiva merma del legado ecológico y civilizatorio de toda la humanidad, y por otra parte, al consecuente desarraigo y transculturización de amplios sectores de la población mundial. Estado de cosas que es agravado aún más, por causa de dos flagelos que en parte escapan del presente análisis, pero que no debemos dejar de mencionar, la pobreza y las guerras; el primero, resultado de las injusticias sociales inherentes al sistema, el segundo, producto de la ambición de las mismas fuerzas inmorales que crearon la situación  explicada y todavía pretenden mantenerla.

En consecuencia, nuestras fotografías afrontan esta compleja problemática, intentando testimoniar de la forma más agraciada posible algunas de las muchas facetas de esta región caribeña de la América Meridional donde nacimos, por medio de ellas procuramos hacer un aporte para revertir la situación tanto  de desconocimiento como de subvaloración de lo propio que afecta a un número cierto de nuestros compatriotas. De allí el nombre de la muestra, pues al presentar en conjunto lo bien conservado de parte de nuestra geografía e historia, a la vez que desechamos lo deteriorado y lo ajeno, se crea una idealización, un “Tiempo Mítico” venezolano, falso en cuanto a su realidad objetiva, ya que el país no es así, pero válido como toda referencia arquetípica. 

Con respecto al género de la casi totalidad de las fotografías y en correspondencia con lo recién expresado, debemos decir que estas fueron hechas con la intención de tener un cariz documental y otro artístico. Por lo tanto, son imágenes que además de conservar para el futuro reproducciones de una realidad amenazada, que en variable medida viene siendo afectada negativamente desde hace alrededor de un siglo; pretenden también tener un nivel de interpretación y de estética lo suficientemente logrado como para entrar en esa imprecisa zona de la cultura que se denomina arte. Sin embargo, esta aspiración es imposible haberla logrado en todas las gráficas por igual, hay algunas en las que predomina el testimonio, mientras que en otras tiene más peso la búsqueda artística; en nuestra opinión las obras de más valor son aquellas en las que ambos elementos mantienen un equilibrio ¿Cuáles son esas imágenes? Eso queda a juicio del amigo perceptor.

La técnica con la que se inició el proceso de trabajo en todos los casos, desde el momento de la toma hasta la elaboración de los positivos sobre papel, fue la analógica en blanco y negro; escaneándose posteriormente las  copias y retocándose  las imágenes cuando fue necesario con recursos propios del método digital; para pasar finalmente las fotografías a la imprenta, sin haberles alterado nunca en sus valores el contenido documental, pero intentando potenciar lo más  que se pudo sus atractivos estéticos.

En lo concerniente al discurso visual que se presenta a lo largo del libro, debido al ordenamiento dado a las fotografías, éste se compone de siete secuencias o bloques expositivos; separados entre sí en todos los casos por la combinación de un retrato y la imagen de la estatua de un ángel, que cumplen la función de punto semántico divisorio. La primera serie que veremos trata sobre la línea geográfica donde se inicia el área continental de nuestro país, es decir, la costa del Mar Caribe; en esta parte vamos a hallar playas, embarcaciones de pesca, cocoteros, manglares y el medanal cercano. Seguidamente nos topamos con la estepa xerófita falconiana, allí se podrán observar varias facetas de ese medio natural y algunas manifestaciones de la cultura rural que en esta zona se generó. El tercer lugar que visitaremos será un poblado zuliano tradicional, en él vamos a conseguir elementos arquitectónicos campesinos y urbanos, de fachadas y ámbitos interiores, así como productos autóctonos del mercado de esa región. Luego llegamos a una secuencia que por sus características se nos ocurre denominar metropolitana, constituida por espacios y edificaciones de uso público, tales como plazas, iglesias, conventos y grandes casas comerciales, provenientes de diversos estados de Venezuela. El quinto y sexto bloque expositivo tratan sobre lo mismo, pero lo presentamos en dos grupos por el alto número de gráficas que componen esta temática, la cual es edificaciones residenciales de la colonia o del siglo XIX de varias regiones del país, en conjunto con alimentos y artesanías de mercado tradicional. Y por último, el retorno al mundo natural, los bosques húmedos de la sierra falconiana y la alta montaña de los Andes merideños; cerrando esta presentación gráfica con un autorretrato del que escribe este texto.

También debemos señalar que cada una de las 130 fotografías que aquí se hallan tiene su respectivo pie de grabado, donde se informa sobre el título de la imagen, lo que es y su ubicación tanto espacial como temporal; dándose el caso en las gráficas sobre el tema arquitectónico, que cuando éstas se mencionan como “rurales”, así lo son, mientras que cuando se indican como “coloniales” o “tradicionales”, son por lo general de modalidad urbana. De igual manera, tenemos que decir que hemos considerado conveniente agregar al final del libro un glosario, el cual contiene 100 términos que podrían ameritar una explicación,  provenientes tanto de estas “Palabras del Autor” como de los pie de grabado de las imágenes;  en ese apartado se hallarán palabras del castellano universal poco usadas, vocablos venezolanos locales, personajes y lugares de nuestra historia y geografía nacional, e instituciones con poca proyección fuera de su ámbito regional.    

Finalmente, desde la palestra de estas breves líneas de texto, queremos invitar a todos aquellos que nos puedan leer en nuestro país y  en cualquier parte del orbe, a llevar a cabo en sus correspondientes  ámbitos cotidiano y profesional, dos acciones que consideramos tienen hoy más pertinencia que nunca antes en la historia de la humanidad. Cuidar la diversidad tanto mineral como biológica de este rincón del universo que es nuestro hogar; y difundir practicando los saberes patrimoniales de nuestras respectivas culturas. Levantemos con amable altivez las banderas de nuestras particularidades, y preservemos de esa manera al mundo tal como siempre ha sido y debe seguir siendo, múltiple en sus expresiones de todo orden.

 Carmelo Raydan
Maracaibo, Diciembre de 2011.